Grotte de la Salamandre

Bienvenidos al Reino de los Gigantes de Cristal. Abierta al público por primera vez en 2013, la Cueva de la Salamandra se dirige tanto a los amantes de la visita turística como a los que buscan sensaciones variadas o buscan una aventura inédita. El sendero interpretativo marca el comienzo de la experiencia en el corazón de una naturaleza virgen.

Comparte tus emociones a través de las cinco posibilidades de visita:

  • El Belvedere y su increíble vista panorámica, accesible en silla de ruedas (única en Europa);
  • La Visita Guiada, un apasionante recorrido de aproximadamente una hora en el corazón de un enorme espacio decorado con espléndidas concreciones titánicas iluminadas y sonoras;
  • Para los amantes de la adrenalina, el Grand Rappel: 50m de descenso para descubrir la inmensa sala por su techo, entre amigos o en familia. ¡Emoción garantizada y… compartida! 
  • Entre bastidores de la Salamandra: 2h30 de espeleología en las salas ocultas de la Cueva, un fascinante recorrido lúdico, estético y un poco deportivo. 
  • El extraordinario vuelo en Aeroplume©, una experiencia única en el mundo para descubrir la Cueva desde el aire. Después de deslizarse en un capullo fijado debajo del globo, el piloto se moverá suavemente gracias a sus dos grandes «aletas». 

En todo momento, los eventos marcan la vida del sitio, como el Trail des Avens, visitas insólitas o los numerosos conciertos Mardis Live propuestos en temporada.

En el exterior, los edificios eco-responsables están cubiertos con paneles solares, produciendo la mayor parte de la energía utilizada para iluminar la Cueva. La estructura de acogida, situada en la ladera de un acantilado, alberga una bonita tienda de artículos originales, así como un chiringuito que propone buenos productos para degustar en la magnífica terraza que domina una garriga salvaje y preservada. En las inmediaciones, la adicta Bambino permitirá a los más pequeños vivir su propia aventura en un recorrido suspendido rodeado de redes de seguridad. A la espera de la visita o para prolongar el momento, pequeños y mayores podrán iniciarse en el descubrimiento de los minerales gracias al río de las pepitas. Con la ayuda de un tamiz, toda la familia se deslizará en la piel de un buscador de piedras y se llevará sus preciosos hallazgos.